Criatura épica

Hay leyendas que se forjan con hielo: con el hielo de la determinación, el coraje y el sacrificio y que nos traen lejanos ecos de épocas míticas, susurrando nombres de héroes y de terribles enemigos. ¿Que qué tiene que ver esto con los coches? Todo, querido lector, todo.

Pese a que vivimos tiempos en los que prima la conducción fácil y asistida, todavía quedan valientes que se atreven a crear contra corriente, que se atreven a adentrarse en las fraguas de antaño para forjar máquinas únicas e indómitas que sólo unos pocos podrán apreciar, enfrentándose con las voces de aquellos que no quieren que tales criaturas aparezcan. Tal es el caso de Zenvo.

Nacida en 2007 de un sueño concebido en Dinamarca por Troels Vollertsen, esta marca ha sabido hacerse con un puesto en el Valhalla de los híperdeportivos. Las fotos que acompañan a estas líneas, corresponden a un Zenvo TS1 GT, una criatura espectacular, tanto en su porte como en sus prestaciones y en su configuración: Un corazón de 5,8 litros con dos turbocompresores y 8 cilindros en V capaz de liberar la potencia de 1.179 caballos de vapor, que catapultan al Zenvo a 100 km/h en 2,8 segundos y lo hacen cortar el viento a 375 km/h.

Pero esto no son más que números, impresionantes sin duda, pero números al fin y al cabo. A nosotros nos gusta hablar de emociones, de sentimientos; nos gusta empaparnos de una pasión desbordante y plasmarla a borbotones en nuestras fotografías y en nuestros relatos. Y el Zenvo emociona. Acompáñanos a sentir.

Hace unos cuantos meses tuvimos el privilegio de estar en la presencia de esta criatura épica. Fue durante un paseo por la zona reservada en el Palacio de Blenheim para el evento Salon Privé. Nada nos había preparado para aquel encuentro: de pronto nuestras miradas se posaron en un cuerpo verde, deslumbrante, con unos ojos oscuros que nos observaban con evidente gesto adusto y desafiante. Sus formas musculosas evidenciaban la necesidad de correr libre, sin ataduras y las fibras del carbono con el que está compuesto nos hablaban de una manufactura impecable, un trabajo artesanal cuyo nivel sólo está al alcance de los fabricantes de sueños.

Pero había algo más; más allá de su vivo color, más allá de aquella mirada oscura y de aquellos músculos de carbono, su esencia gritaba con una voz atronadora, desafiando al destino. Una voz que nos transportaba a un mundo de frío y de clamores heroicos ajenos a nuestro entorno cálido.

En el mundo del Norte, el destino se puede cambiar, se puede domar, se puede forjar a base del martillear de la disciplina y del valor: la disciplina que se requiere para crear un automóvil como este y el valor de las manos que lo han de guiar. Por un momento nos vimos cabalgando a sus lomos hacia Septentrión, más allá de las tierras de los Jötunn, hacia un mundo de crepúsculo lunar y de ancestral sabiduría.

Como aquel corcel de ocho patas del que este prototipo tomó su nombre, Sleipnir, el Zenvo corría en una carrera alocada en la que se desdibujaban los límites de lo real. Aún parado transmite esa tensión de un pura sangre momentos antes de una carrera. La contundencia de sus formas y la violencia de su frontal, presidida por las amenazadoras ópticas, queda equilibrado en un diseño pulcro, en donde no sobra ni falta nada. Los motivos hexagonales presentes en su exterior se reflejan también en su interior, ayudando a percibirlo como un todo sin fisuras, bien diseñado y con un carácter único. No es un coche que traiga a la mente a otros coches, simplemente porque no hay nada similar.

Es una creación recia, creada en el frío, sólo para manos expertas que sepan aprovechar su potencial, pero sin renunciar al lujo. Los acabados de su interior nos hablan de una experiencia de conducción agradable y refinada y nos invitan a recorrer kilómetros y kilómetros hacia lugares remotos por el mero placer de conducir.

El repiquetear de Mjölnir, el martillo de Thor en el yunque de los sueños dio forma a un poderoso automóvil. Y es Mjölnir la orgullosa enseña que luce Zenvo como logotipo. Un arma indestructible, como lo es la voluntad de las personas que han sabido cincelar la materia de los sueños para crear una criatura de hielo y fuego: Zenvo TS1 GT.