Salon Privé 2017

Bien… Pues aquí estoy de nuevo, frente a una pantalla blanca tratando de ordenar mis pensamientos para escribir algo. Pero es difícil escribir cuando ni siquiera eres capaz de pensar. Estoy sencillamente aturdido tratando todavía de asimilar lo que he vivido hace sólo unos días.

Y es que estar justo enfrente a tus sueños es algo tan único y extraño que sólo eres capaz de permanecer plantado delante de ellos, observándolos, disfrutando en silencio de un momento irrepetible, tratando de preservarlo para siempre en tu memoria.

Eso fue exactamente lo que hice hace poco más de dos semanas mientras asistía al Salon Privé en Oxfordshire (Reino Unido). Tuvimos la enorme oportunidad como Yggdrasil de ir al evento a exponer algunas de nuestras obras, pero en realidad nada nos había preparado para algo tan increíble. Cuando David Bagley nos admitió como expositores el pasado mes de febrero sabíamos que íbamos a ser testigos de algo muy especial, pero el evento sobrepasó con creces cualquier expectativa que pudiéramos haber tenido.

Sólo una anécdota para que te hagas una idea más clara acerca de lo que estoy hablando: A nuestra llegada, un día antes de que comenzase el evento, nos encontrábamos conduciendo por los alrededores del palacio de Blenheim, cuando de pronto algo ocurrió; un Lamborghini Centenario apareció en nuestro retrovisor. Te reto a que encuentres a alguien que haya vivido algo así. Estoy convencido de que no te será nada fácil. Pero este no es más que un detalle entre otros muchos momentos gloriosos, como estar parados esperando a que un Mercedes-Benz CLK GTR nos pasase por delante de los ojos o ser saludados por Derek Bell MBE, cinco veces campeón en Le Mans. El asunto es que allí estábamos.

Para quienes no sepan qué es el Salon Privé, comentar que es uno de los más prestigiosos Concursos de Elegancia del mundo. Los hermanos Andrew y David Bagley comenzaron la celebración de este evento en el año 2006 y, desde entonces, se ha convertido en referente mundial, junto con los concursos de Isla de Amelia y Pebble Beach celebrados en Estados Unidos o Villa D’Este en el norte de Italia. Es comparable en cuanto a la extraordinaria calidad de los coches y al altísimo nivel de su jurado, pero tiene una esencia inconfundiblemente británica que lo convierte en algo único. Es británico en su elegante “stravaganza” de langosta, Pommery y té, en su exclusiva atmósfera, en su increíble localización (el Palacio de Blenheim está considerado como el palacio más grande de Reino Unido, además de ser el lugar de nacimiento de Sir Winston Churchill) y en su meteorología alocada pero hermosa.

Buscar un mejor lugar para la organización del evento se nos antoja una labor muy complicada. Los magníficos coches que participaban en el evento, destacaban más todavía, recortados contra el impresionante escenario del palacio y sus jardines.

Así, en cuanto dejamos listo nuestro stand, nos dedicamos a disfrutar del evento. Paseamos entre los stands de Aston Martin, Bentley, Lamborghini, Koenigsegg, Zenvo, Pininfarina y fuimos testigos de la presentación a nivel mundial del nuevo modelo de la emblemática ATS, el precioso GT.

Un poco más tarde asistimos al Concurso de Elegancia Chubb Insurance. Es realmente complicado describir con palabras las obras de arte que desfilaron ante nuestros ojos: desde el ganador, un increíble Alfa Romeo 3000 GTC “Superflow”, hasta el glorioso Aston Martin DB4 Zagato, pasando por un elegante Ferrari 330 GTC o por el eterno Mercedes-Benz 300SL.

Al día siguiente, disfrutamos de una demostración de glamour durante el Boodles Ladies’ Day. Fue una oportunidad excelente para verse completamente inmerso en la atmósfera mágica del evento, ya que no había un lugar en el jardín sin una muestra de belleza y elegancia.

Y, finalmente, el tercer día fue tan especial que debería escribir un libro sobre él. Y no un libro cualquiera, sino uno enorme sobre la historia del automóvil, concretamente, sobre la historia de la que quizás sea la marca más emblemática de todo el universo automovilístico: Ferrari. Y es que en los jardines estaba aparcado el resumen de los 70 años de la marca italiana. Desde un Ferrari 166 Inter (el tercer Ferrari más antiguo del Reino Unido) hasta la bestia definitiva de Maranello: el LaFerrari Aperta.

Esto no ha sido más que un brevísimo resumen de tres días inolvidables que han reforzado en nuestras mentes la idea de que los automóviles son Arte. Siempre lo hemos creído, que son Arte en tanto en cuanto reflejan la belleza. La belleza de las formas y del sonido, pero también de las historias que cada uno de ellos tiene detrás; historias que hablan de sacrificio, de sueños, de coraje.

Los coches eran realmente espectaculares, pero la magia se encontraba presente de un modo especial en las personas que los habían devuelto a la “vida”. Sus ojos reflejaban algo que sólo la pasión es capaz de producir, ya que es ese “algo” que sólo aparece cuando se superan las dificultades de un largo proceso de restauración o tras una adquisición muy meditada y compleja. Es ese “algo” que brilla tan intensamente que es capaz de inspirar a otros para que persigan sus propios sueños. Para nosotros, esta es la mejor parte de ser “petrol-heads” y de estar rodeados de personas con una pasión común, encontrarse con otros soñadores capaces de inspirarnos a seguir avanzando hacia nuestras metas.

Para nosotros esta es la esencia del automóvil y Salon Privé es la oportunidad perfecta para disfrutar de ella y para compartirla con gente interesante.

Muchísimas gracias David por habernos permitido asistir a tan extraordinario evento. Muchas gracias Sian por tu ayuda y muchas gracias también a los artistas que exponían en el evento, gracias por vuestra amabilidad: Ella de Freire Printz y Paul y Rachel de Carisma Photo. Fue un placer conoceros y esperamos volver a veros en muchas más ocasiones.